29 de septiembre de 2011

Plaza Virgen de los Reyes


Hoy les traigo otro trozo de mi Sevilla (mu nuestro el determinante posesivo), la Plaza de la Virgen de los Reyes.



Dicha plaza era el anterior Corral de los Olmos, centro de actividades de la ciudad. En él se traían las grandes mercancías de las Américas, tales como la pintura (ya hablaremos de eso en otro momento), los esclavos, y muchos más objetos. También era el centro de la vida religiosa, donde se hacían las grandes misas que eran fuera de la Magna Hispalensis, y donde sacaban a la patrona de ésta nuestra ciudad, que le da nombre a dicha plaza.



En esta plaza, llamada Virgen de los Reyes, o como yo llamaría, “de los guiris”, tiene una preciosa fuente de la exposición iberoamericana del 29, siendo de hierro forjado en la ciudad, formada por cuatro brazos y uno vertical más alto, en sus principios, hay que destacar, no era fuente.

Y quiero señalar una cerámica que siempre vi pero nunca supe del todo qué era, hasta que “la Sevilla que no vemos” me dio luz, como si del Salvador se tratase, pero aún así, os lo traigo para mayor comodidad:



Esta cerámica que ven aquí se puso en el año 1936 en dicha plaza, por encargo de D. Queipo de Llano, general de los ejércitos de Sevilla.



La placa agradece a la Patrona de Sevilla por la victoria ante el ejército republicano, batalla que duró dos días naturales, y no hasta el 39, como en el resto de la península, cosa que se agradece, el evitar el baño de sangre en la ciudad.



28 de septiembre de 2011

Martinez Montañés


Yo y mis adivinanzas, así es como empiezo todos mis blogs. Dígame, ¿sabe qué es eso?, una pista, está en la plaza de la Magdalena (an'corteinglé).



Es la placa informativa de que, en esa plaza yace el ilustrísimo Juan Martínez Montañés, padre de las mejores imágenes de Sevilla y de, para mí, padre de la semana santa, ya que de él, saldrán otros nombres ilustres como Juan de Mesa o Pedro Roldán. Dicha placa se encuentra en el Corteinglé de muebles, encima de la parada del 40.



En dicha placa cita literalmente:

JUAN MARTINEZ MONTAÑES
YACE SEPULTADO EN ESTA PLAZA
ANTIGUA IGLESIA PARROQUIAL
DE SANTA MARIA MAGDALENA
Y TUVO EL TALLER DE SUS FAMOSAS ESCULTURAS
EN CASAS CERCANAS A DICHO TEMPLO

LA ACADEMIA DE BELLAS ARTES DE SANTA ISABEL DE HUNGRÍA
DEDICÓ ESTE HOMENAJE A LA MEMORIA DEL INSIGNE IMAGINERO
EN EL AÑO DEL SEÑOR DE 1937

Ese convento ahí citado cayó (como muchos otros) en las manos de la desamortización de Isabel II (la reina más pu**, que tenía a todo alto mango del ejército bien servidito).

Sinceramente, me parece una ofensa que, el mayor imaginero de Sevilla, y también de los mejores escultores de España esté Dios sabe dónde de esa plaza, debajo de asfalto o de la fuente, y no en el Salvador (ahora el museo más luminoso de la ciudad) o en la Catedral, donde debería de estar alguien de su importancia no solo artística, sino histórica.

Para aclarar una cosa, el que está "ahí sentao" en la plaza del Salvador es Montañés, Juan de Mesa es el que está en la plaza de San Lorenzo, que aunque el cristo del Amor (hermandad a la cual pertenezco) esté en la Colegiata, la escultura es Montañés, era una mera aclaración

26 de septiembre de 2011

Curiosidades de la calle

hoy les traigo más adivinanzas con enseñanzas (valga la terminación);



Una pista, está al lado de los champiñones más caros del mundo.

Es la zona de Sevilla llamada la "Venera". Este sitio que ven aquí es nada mas y nada menos que el centro geográfico de Sevilla (bueno, mejor dicho, era).



La casa restaurada en 1984, se muestra debajo de la "Venera" y en su momento era el centro geográfico de Sevilla. Como todos sabréis, Sevilla ha cambiado mucho desde esa época, principalmente después de la Expo, y ya hasta hace ná, Sevilla Este (como dicen los compadres: "eso no es Sevilla ni es ná") se hacía cada vez más grande, haciendo así que toda persona del extranjero (procedentes de Triana, Pino Montano, Nervión.... vamos, de tos laos) se pierda diciendo: "hay que vé como ha cambiao esto desde que no vengo!" . Que nos desviamos. Pues, obviamente, no es el centro geográfico actual de Sevilla, pero hombre, siempre queda bien saber estas cosas, y así llevar a tus amigos del Norte y enseñarles esto (no todo es flamenco y Semana Santa, pero sí la mayoría).



Como se puede ver a lo lejos, ahí están las joyas de la corona (no por bonitas, sino por caras) ,y se puede ver que esta curiosidad de Sevilla está en la parte posterior de la Plaza de la Encarnación, girando a la izquierda.

Ala, ya tienen otro sitio que ver al pasear por el centro.

25 de septiembre de 2011

Curiosidades de la calle



A ver quién sabe qué es esto, una pista, es una iglesia (cosa fácil, tratándose de Sevilla).

Sí (o no), son herrajes  (ya que forman parte del conjunto metálico de una puerta, que se forjaban en la herrería) y se usaban antiguamente (desde siempre hasta hace un siglo, siglo y medio POR NECESIDAD) en las puertas para protegerlas. Antiguamente no había Leroy Merlín y las instrucciones de los muebles de IKEA estaban en españó, y sobre todo, no había barniz, y las puertas de MADERA, necesitaban un mantenimiento regular y una protección para evitar el deterioro de la puerta. Éste pertenece a la iglesia de San Pedro (de donde sale el Cristo de Burgos).



Pongámonos en situación, calles llenas de porquería, ya que no estaba LIPASAM “limpiando Sevilla”, y EMASESA no estaba para encargarse del alcantarillado, todo eso y que la calle olía como los alrededores de la Catedral hace que el ambiente sea más corrosivo con los materiales manufacturados procedentes del medio ambiente, vamos, hablando en cristiano, la madera se pudría antes.

Volviendo al tema, en esos años el tratamiento para dichos portones de madera era el cuero. Sí, metros y metros de cuero cubrían las puertas, cuero el cual se enganchaba a las puertas con dichos  herrajes, haciendo así que estuviese tirante y cubierto todo el portón. Este cuero se embadurnaba de grasa cada X tiempo manteniendo así las puertas en buen estado.


(Santa Catalina, iglesia que acabará cayéndose por sí sola gracias al abandono de ésta nuestra ciudad)

Cuando sacaron los primeros barnices y otros productos, pues se dejó de usar el cuero, pero no se quitaron los herrajes, ya que con el paso del tiempo, pasó a ser parte de la decoración de las puertas, y era más estético.

Como muchas cosas que han dejado de ser útiles, siguió apareciendo en las puertas como decoración, haciendo así que las puertas sean más bonitas. Hoy en día se sigue poniendo, pero ya no son esos herrajes grandes, de metal de forja que decoran las iglesias y que eran un arte en sí.




Ahora, lo más parecido a ese tipo de protección son las placas de metal que se pone en la parte baja de las puertas de madera y que sirven para evitar el desgaste en la zona más sufrida de dichas puertas (VER). Como dijo D. Julio Dominguez:  “Hay que documentarse sr Rejano,, hay que documentarse y hay que preguntar a pié de obra, no todo está en internet”.

22 de agosto de 2011

Confesiones de un Peregrino


Camino de Santiago, por Pablo Rejano:

Una experiencia inolvidable. ¿por qué?, por todo, por los momentos con mi prima, por las personas a las que te encuentras y conoces, por los paisajes, por todo. El Camino no es en sí un sendero el cual tienes que seguir, el Camino son todas las personas que lo recorren, y que lo hacen especial.


Salimos de Ponferrada, un viernes 20 de Julio, un frío que pela. Habíamos dormido unas 7 horas, 7 horas en un biblioteca durmiendo en un colchón en el suelo (estuvimos a punto de dormir en la calle, al raso) con unas 20 personas en un sitio no más grande que una clase de tamaño medio. Cuando salimos estábamos llenos de energías y de ganas, algo importante para enfrentarte a 212 km muy muy muy duros, en 7 días , con cuestas, donde la mentalidad ayuda, mucho.


Cada kilómetro que hacíamos nos íbamos dando cuenta que estábamos pésimamente preparados, físicamente y de material, no faltaban cosas y nos sobraban otras muchas. Ya el primer día teníamos ese grato regalo de las tierras extrañas (de Despeñaperros pa'rriba tó es Alemania), las cuestas pa'rribas, un gran odio hacia ellas estuvo creciendo a lo largo del camino. Y ya el primer día nos chocamos con ese dicho del peregrino : "buen camino", palabras que te mostraban la empatía que sufre uno cuando está en el Camino. Cuando ves a un peregrino, no piensas que "hala, un/a ti@ más" , no, sientes algo más profundo por él o ella, esa persona tiene el mismo destino que tú, esa persona está sufriendo (más o menos) lo mismo que tú y eso es algo que une, mucho.


Los paisajes, ¡oh los paisjes!, es una pasada, la verdad es que se nota la entrada en Galicia, más verde, más montañas, más bonita, siendo sinceros.

Puedo decir que he dormido en un polideportivo con tres colchonetas, en una biblioteca y en un seminario. Puedo decir que he subido O' Cebreiro, 6 km de cuesta constante al 10% de desnivel con mi bicicleta empujando. Puedo decir que perdía 5 kg diarios (que me encargaba de recuperar a base de bocadillos de bacon). Y puedo decir, sobre todo, que tengo una Compostelana,¡ CON MI NOMBRE EN LATÍN!.



Cuando llegas a Santiago, la alegría te llena el cuerpo, tienes ganas de abrazar a cualquier con gorro de guiri y con un bastón, con cara de cansado y botas de campo. He pasado 7 días de agonía y agotamiento máximo, pero todo eso vale la pena cuando entras en el Obradoiro, cuando llegas a tu destino. Lo único que se me ocurrió fue abrazar a mi prima tan fuerte que la pobre gritó de dolor.

Un gran momento fue cuando entramos en la Catedral, y ahí estaba él, sonriente, como si te diese la bienvenida, y cuando lo abrazas, piensas, ¿cuántas personas han estado aquí?, ves lo que vieron los Reyes meses antes, y lo que vio el papa Juan Pablo II dos décadas atrás, y millones de peregrinos, siglos de personas, cada uno con su camino particular, con su petición particular, ¿cuántos votos y peticiones tiene esa sonrisa?, y piensas, seas católico o no, seas creyente o no, que esa imagen tiene algo que embruja, algo que te hace sentir especial.



Pero sin duda, el momento más mágico fue cuando estaba ante la tumba del apóstol. Es posible que no sea él, pero el ambiente que lo rodea, sumado a mi , hizo que un escalofrío y una gran sensación de melancolía pasaba por mi espalda. Era ambiente de luto, de funeral, es la fé lo que mueve eso. No hice el camino por mi devoción, lo hice por disfrute, pero admito que ese momento fue el que más me llenó de todos, porque aunque no lo haya hecho intencionadamente, ese era mi destino, pasar esos 5 minutos ante él, y sentir el camino.


Espero que tras leer esto te entren unas ganas locas de hacer el camino, porque significaría que he hecho bien mi trabajo, si decides hacerlo, o lo pones en "cosas que hacé de mayó" pues te digo: " buen camino, peregrino"